Continuamos con nuestra semana del terror de Halloween con este relato... Es una leyenda urbana, y si de algo sé (aparte de saber tonterías y chorradas) es de leyendas urbanas y folklore popular. De hecho, nunca llegué a terminar mi libro de leyendas urbanas, pero bueno, disfruten de la historia...
Dos jóvenes estudiantes llamadas Eva y Elena compartían piso junto a la universidad de Castilla la Mancha. Llevaban vidas un poco dispares, pero se aguantaban sin problemas, porque mientras que Elena era una chica aplicada y estudiosa, su amiga Eva era algo más alocada y no perdonaba ni una fiesta.
- ¡Hoy no me esperes levantada, pequeña! - dijo Eva
- ¿Y eso? - dijo Elena. - Tía, la semana que viene tenemos examen... No deberías salir tanto...
- Ya, pero... ¡¡He quedado!! ¿Te acuerdas del chico del que te estuve hablando el otro día? ¡Pues he quedado hoy con él!
Ya de madrugada, la joven regresó a su casita con la intención de coger algo de ropa y el pijama, ya que la noche con su nuevo amor no había hecho nada más que empezar. Como su Elena ya estaba dormida, Eva entró a oscuras en la habitación, cogió todo lo que necesitaba y se volvió a ir con su amor a seguir disfrutando la noche, la madrugada y el desayuno. Al día siguiente, cuando Eva regresó, se encuentró un coche de la policía en la puerta. Al principio, no le dio importancia, pero cuando subió las escaleras, y se fue haciendo paso entre los cotillas, llegó a su puerta y vio un cordón policial.
- ¡Hoy no me esperes levantada, pequeña! - dijo Eva
- ¿Y eso? - dijo Elena. - Tía, la semana que viene tenemos examen... No deberías salir tanto...
- Ya, pero... ¡¡He quedado!! ¿Te acuerdas del chico del que te estuve hablando el otro día? ¡Pues he quedado hoy con él!
Ya de madrugada, la joven regresó a su casita con la intención de coger algo de ropa y el pijama, ya que la noche con su nuevo amor no había hecho nada más que empezar. Como su Elena ya estaba dormida, Eva entró a oscuras en la habitación, cogió todo lo que necesitaba y se volvió a ir con su amor a seguir disfrutando la noche, la madrugada y el desayuno. Al día siguiente, cuando Eva regresó, se encuentró un coche de la policía en la puerta. Al principio, no le dio importancia, pero cuando subió las escaleras, y se fue haciendo paso entre los cotillas, llegó a su puerta y vio un cordón policial.

