sábado, 4 de junio de 2011

SELECTIVIDAD... esa gran desconocida

El lunes comienza la temida selectividad, y después de haberla padecido en mis carnes hace ya unos cuantos añitos como alumno, ahora la padezco como profesor, viendo los temores de mis niños y niñas, así que, va por y para ellos este post.
La pregunta que más me repiten es "y es difícil?" Psss... Así fue mi selectividad (que también empezó un lunes), y así suele ser selectividad:


DOMINGO (UN DÍA ANTES PARA SELECTIVIDAD)
Mientras repasas por enésima los mismos apuntes de siempre y sigues sin enteder ese puto ejercicio que tanta pereza te da ponerte a hacerlo, empiezas a echar cuentas de las horas que te quedan para tu primer examen. Tus padres te recomiendan que te acuestes pronto, y tú, lo haces. A las doce estás en la cama. A la una estás dando vueltas por la casa porque no puedes dormir... Ves pasar los minutos, y cada vez estás más nervioso. "Su puta madre... al final no duermo...", eso es lo último que recuerdas antes de quedarte sobado.


LUNES (PRIMER DÍA)
Te levantas media hora antes de lo normal y miras mil veces la mochila antes de salir de casa. Llevas la cartera con el DNI, la calculadora, un par de bolis, y una botella de agua, que sabes que va a hacer un calor de cojones. Llegas a la uni como Paco Martínez Soria, mirando hacia todos los lados buscando a tus amigos (bueno, en mi caso, llegamos todos en un autobús que nos colocó el instituto, pero se nota a la legua que eres "selectivo" y no "universitario"). Ves a gente que va vestido como si fuese a una boda y piensas "joder... que vamos a hacer un examen, no a la primera comunión", mientras tú estás tan cómodo con una camiseta de manga corta y unas bermudas. Tus amigos están tan nerviosos como tú, piensas "mal de muchos...". Entras al primer examen y te sientas en lo que parece un potro de tortura. Pero quién cojones ha diseñado las mesas de las universidades!!! Haces tus exámenes y ves que realmente, tampoco es para tanto. Y encima te ha caído Kant, con lo que a ti te gusta! Llegas a casa hecho polvo y te pones a repasar para el día siguiente. Te acuestas y te duermes rápido. Lógico... el día ha sido largo...


MARTES
Repites el ritual del día anterior, sólo que ahora llegas como una persona normal, y no como un paleto. Miras a tus amigos y piensas en las estadísticas: "si somos 10 y 9 de cada 10 aprueban... joder, yo no quiero ser el idiota que suspende!". Haces el examen, vuelves a casa y dices "ya sólo queda mañana... y ya sólo me queda ponerme a estudiar y a repasar los de mañana...". Haces el intento de quedarte hasta tarde, pensando en que es el último esfuerzo, pero no puedes más y caes rendido.


MIÉRCOLES (ÚLTIMO DÍA)
De nuevo, el ritual se repite, pero ya llegas en plan galáctico a la uni. Haces el último examen y notas que te quema en las manos. "Joder, y si entrego así el examen y le dan por culo?", piensas. Te concentras en terminar el examen, pero, como diría cierto anuncio de cervezas, tu parte sur ya está de vacaciones... De hecho, has terminado escribiendo "fiesta" porque tienes la mente más allí que aquí. Al final, consigues centrarte y rematar el examen. Lo entregas y sientes que eres libre. Selectividad es historia. La nota? En ese momento, ni te preocupa, sólo quieres descansar, desconectar, y disfrutar


Suerte y a por ellos



No hay comentarios:

Publicar un comentario