miércoles, 26 de enero de 2011

A sangre, a sangre (I)...

Durante bastante tiempo estuve escuchando al gran Alfonso Arús en la radio, y en la época de Cadena 100, tenían una sección comentada por Mónica Palenzuela, uno de mis amores platónicos, llamada "Uoh, qué gusto, qué maravilla, y a sangre a sangre". Las frases vienen de Carmen de Mairena y de Massiel, y con esas frases, los oyentes se alegraban (uoh, qué gusto) por algo, o mostraban su disgusto (a sangre, a sangre) por algo o alguien. Con esta sección, trataremos de recuperar aquel espíritu... Y empezaremos con un ejemplo que me revienta:

A SANGRE con los dueños de perros que se pasean sin correa y te empiezan a perseguir y a ladrar cuando pasas corriendo.
Cuando tengo tiempo y no estoy vaguete, me gusta salir a correr. Quienes me conocen, saben del pánico que les tengo a los perros, y no ayuda mucho cuando vas corriendo y, de repente, ves a un pastor alemán, o un rottweiler más grande que tú cruzando la calle, derechito hacia ti, y con mirada asesina. Que qué hago? Pues cagarme vivo. Lo mejor es la frase esa del "no, si no hace nada", que me encanta, porque el día que se me crucen los cables y no esté tan acojonado contestaré "no, es que sólo falta que el chucho me coma, no te jode"... Y es que, aunque no haga nada, del mismo modo que a nadie le gustaría llevar a un tío detrás persiguiéndole y gritándole, a mí tampoco me gusta que un perro haga lo mismo (con la diferencia de que un tío que te persigue y te grite no te va a morder... y del perro no puedo decir lo mismo)



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